jueves, 23 de septiembre de 2021

La niña en la habitación oscura

Había una vez una niña que amaba la vida y a todos los seres del mundo, lamentablemente aquella niña no nació del amor, sus padres nunca demostraron amor hacia ella, por lo que ella se vio a si misma como una carga y un martirio para ellos, pero que se podía espero después de todo su madre que aún era una adolescente física y mentalmente la miraba a diario con desprecio y desdén, pero habían momentos en los que la madre parecía amar a su hija, pequeños momentos que podrían ser llamados raras ocasiones, aquellos pequeños momentos generaron luz en el pequeño corazón de la niña o quizás solo despertó algún síndrome psicológico, aunque como culparla después de lo mucho que vio y oyeron sus pequeños sentidos, quizás el final no hubiera llegado si tan solo el no se hubiera ido, o quizás el también seria parte de este terrible final atroz,

No se espera un buen final de un inicio así, normalmente se esperaría que la pequeña niña fuera rescatada, pero no. La niña fue encerrada en una habitación oscura poco después de que su padre huyera de ellas, la madre la encerró entre su desconsuelo y desesperación, ahí, ahí ¿Porqué?  porque no podía verla más, cada vez que la veía le recordaba con dolor lo que la obligaron hacer por dar a luz  a aquella pequeña, la niña inconsciente de ello, solo se quedo en aquella habitación vacía, lo normal seria pensar que había hecho mal para que la madre a quien ella tanto amaba la encerrara ahí, pero al ser una niña creyó que aquella nueva vida que se le presentaba era normal, aunque... como no entenderla si creció amando el desprecio de su madre, los días pasaron, pasaron y pasaron, pero su madre casi no asomaba su rostro frente a ella, un día llego una noche oscura y fría, mientras la niña dormía entro su madre a aquella habitación, la niña al verla se percato que venia llena de sangre llorando gritando que amaba a alguien, al asomarse ella vio a una, no, dos, no, posiblemente tres, si tres sombra oscura tras su madre, sombras que al verla empezaron a lastimar y recriminar a su madre por aquella niña que había dejado ahí, quizás pasaron minutos, quizás solo segundos, pero cuando la niña volvió de alguno de sus felices fantasías se percato que todas las sombras habían desaparecido solo su madre se quedo ahí con ella, le sonrió y le dijo que solo se tenían la una a la otra, y que siempre seria así. La niña amaba aún más a su madre, amaba al mundo, pero lamentablemente no la dejaban verlo, así al poco tiempo apareció otra sombra junto a su madre, la niña aun vivía encerrada en aquella habitación prohibida de salir de ahí, pero la niña crecía y se dio cuenta que al pararse llegaba podía alcanzar a ver exterior mediante una abertura que tenia aquella habitación, las cosas que vio la maravillaron enamoro sus ojos y su alma con las hermosas cosas que vio fuera, después de todo vio cosas que ella nunca había visto, al mismo tiempo empezó a sentir y a pensar que quizá... No estaba bien vivir encerrada ahí, pero al mismo tiempo se dio cuenta que temía, temía el desobedecer a su madre, su madre y aquella sombra la asustaban, aunque la curiosidad de los niños es grande, así que lo paso a continuación solo podría decirse que fue consecuencia de la curiosidad humana.

Unos días después cuando la niña se percato que se encontraba solo, salió fuera de aquella habitación sin importarle si quiera que no tenia zapatos, descalza por primera vez piso un jardín hermoso que tenia un gran césped y flores de distintos colores, esa nueva costumbre se volvió en rutina cada vez que el silencio llenaba el lugar fuera de aquella habitación oscura, ella creyó que nadie se diera cuenta, aunque unos días después en una de sus tantas salidas y huidas momentáneas, la niña al quedar encantada con lo tan hermoso que vio fuera aquel día, sucumbió ante el tiempo y el espacio, olvidando que debía volver a aquella habitación antes del anochecer, antes de que aquella sombra volviera, tarde se percato que ya la noche había caído, y que aquella sombra ya la había visto fuera y que se acercaba a ella a pasos agigantados, cuando se percato la sombra ya la tenia sucumbida entre sus brazos, alejándola del jardín que ella tanto amaba...

No hay palabras para escribir lo que sucedió después, así que solo puedo decir que días después salió en las noticias que se encontró el cuerpo de una niña en la ruinas de un castillo...

Dicen que cuando las personas pasan cerca de aquel castillo se puede escuchar entre el viento la risa de una niña.

FIN.

martes, 21 de septiembre de 2021

HISTORIAS CORTAS DE UNA CASA ANTIGUA

Había una vez una casa antigua de al menos de unos 70 años de vida, aquella fue comprada por una familia de esposos pero que nunca lo habitaron, ya que antes de ello la esposa huyo con otro hombre, el esposo se volvió alcohólico y dejo aquella casa al cuidado de su vieja madre, no se sabe si alguien vivió en aquella casa antes que ella, la vieja madre vivió durante un par de años hasta los últimos días de su vida, su hijo llego a vivir ahí también después de ella, pero el alcohol le cobraron todos los años que el señor le había entregado en devoción, y murió.

El hijo mayor del señor, fue a vivir a la casa con su esposa y sus dos hijos, no tenían mucho dinero así que al pasar de los años, trataron de dar vida a aquella casa, trataron de revivir los sentimientos, aunque habían oscuros secretos y mentiras, que poco a poco salían a la luz, pero esa es la realidad, la realidad da miedo, pero es aquello que se tiene que aceptar, en cambio las cosas desconocidas son a veces más temerosas por el simple hecho de no conocerlas, la hija mayor empezó a enfermar, constantemente cada año cuando empezaba la lluvia, cuando aquella niña enfermaba los padres la llevaron a distintos doctores, ninguno daba razón a lo que ella tenía, así que recurrieron a las artes sagradas de nuestra ciudad, baños herbales, cura con animales, llamar personas que supuestamente ayudarían, la madre era algo escéptica con ello, pero el padre le pedía confiar, ya que temían por su hija, así que hicieron de todo, y la hija comenzó a recuperarse poco a poco, todo volvía a la normalidad, todo a su lugar.

La madre volvió a querer remodelar más aquella vieja casa que hicieron suya, contrato varios obreros y pidió arreglar esto y aquello; entre eso, les solicito a los obreros aumentar la altura de ciertas habitaciones, y para ello eran necesario romper el suelo y excavar más profundo.

Antes de esta familia la vieja anciana y su hijo solo vivían en los pisos superiores de la casa, jamás usaron los primeros pisos, no tengo idea  del ¿por qué?, pero no los usaban.

Mientras los obreros escarbaban el suelo decidieron que era necesario colocar columnas por la antigüedad de la casa y para prevenir accidentes, así que la madre acepto, los obreros siguieron con su labor hasta que se toparon con algo extraño, extraños para ellos, para la madre, para el padre, para los hijos...

Uno de los obreros inexpresivo y sorprendido pregunto a la señora si anteriormente había enterrado algo o construido, a lo que ella pregunto ¿A qué se refería?, los obreros le dijeron que habían encontrado cemento a casi un metro del piso de tierra, ella comento que no estaba segura de porque habría cemento ahí, los obreros en su experiencia le dijeron que el cemento sonaba a que había algo dentro, como una habitación, pero que era imposible abrirlo con los picos y palas, por lo que decidieron contratar maquinaria para ello, pero debido a que la noche ya se encontraba cercana, los obreros decidieron continuar al día siguiente.

La madre le conto al esposo y a sus hijos mayores.

El esposo que era alguien realista desde cierta perspectiva imagino cosas horribles que podría haber bajo el suelo que sus pies pisaban a diario, la hija mayor también pensó en muchas cosas, y en ninguna de ellas su familia terminaría bien, por no agregar que ella tenía tendencia a leer y averiguar sobre cosas sobrenaturales.

Aquella noche todos se fueron a dormir como normalmente lo hacían, después de todo por la mañana sabrían que había debajo de lo que habían encontrado.

La hija mayor despertó tarde aquella mañana, todo parecía normal, los obreros en vez de seguir escarbando, habían tapado el agujero que habían hecho una noche atrás, ella pregunto a su madre que había sucedido, y su madre le dijo que ya no escarbarían más, y que no se preocupara.

Como toda hija obediente lo hizo, los obreros continuaron, pero no volvieron a escarbar, así paso dos días, mientras ella se preparaba su cena vio hacia el lugar donde habían desenterrado pero que ahorra estaba cubierto, volvió a ver como su pequeña cuchara iba moviéndose mientras endulzaba su café, en ese momento ella sintió algo raro y volvió a ver a aquel lugar y vio un pozo, lo vio tan claramente que sintió como su piel se escarapelaba y sintió su corazón latir imparablemente, ella creyó ver visto mal, después de todo hace unos segundos no había nada, así que volvió sus ojos a su taza de café y poco a poco giro para desmentirse o al menos ella creía que eso haría, pero... No.

Ahí estaba el pozo, mostrándose a sus ojos, ella asustando toma a su compañía y sin decir nada solo salió de ahí, temía que si gritaba algo saldría de aquel lugar, como si algo se llevara su voz y su vista, solo se desvaneció después de salir de aquella casa, al verla tumbada en el suelo oye a su madre mientras corría por ella y gritaba su nombre, cuando despertó ella le conto a su madre lo que había visto, pero no le creyó, mientras le daba un beso en la frente le dijo que no podía decirle a nadie de ello y que solo pensara que era un mal recuerdo.

FIN.

jueves, 2 de septiembre de 2021

El bosque de las mentiras

Había una vez una pequeña niña que fue encerrada en una pequeña cabaña en medio del bosque de las mentiras, fue cuidada y arreglada hermosamente, pero nunca la dejaron salir de ahí, diariamente miraba a través de la ventana aquel bosque repleto de arboles decaídos que comentaban falacias entre ellos, alegando grandezas de sus supuestas ramas glamorosas.

Entre tantas mentiras ella se preguntaba si su realidad tenia algo de verdad, así que un día decidió salir fuera de aquella cabaña y averiguarlo, en su camino encontró una pequeña familia de osos: un padre, una madre y sus dos pequeños hijos, los cuales le brindaron cariño, techo, comida y conocimiento en amplitud.

La pequeña niña agradecida dio todo de si para aprender los distintos oficios de la familia de osos, pero aun así, ella solía preguntarse si eran igual que los arboles embusteros, así que inevitablemente comenzó a observarlos como si aún se encontrara en aquella ventana. Lo que descubrió hizo que el corazón de la niña se lamentara y pesará entre lamentos, mientras observaba ella sintió un cálido liquido que recorría su pequeño rostro, y estremecía su corazón. En ese momento la pequeña niña se encontró en una disyuntiva entre reflejar la verdad o dejar que el bosque siguiera escondiendo el artificio...

No estamos para vivir amores a medias, la vida es demasiado corta para ello; así que vivamos amores intenso. De que sirve una relación si to...