Había una vez una niña que amaba la vida y a todos los seres del mundo, lamentablemente aquella niña no nació del amor, sus padres nunca demostraron amor hacia ella, por lo que ella se vio a si misma como una carga y un martirio para ellos, pero que se podía espero después de todo su madre que aún era una adolescente física y mentalmente la miraba a diario con desprecio y desdén, pero habían momentos en los que la madre parecía amar a su hija, pequeños momentos que podrían ser llamados raras ocasiones, aquellos pequeños momentos generaron luz en el pequeño corazón de la niña o quizás solo despertó algún síndrome psicológico, aunque como culparla después de lo mucho que vio y oyeron sus pequeños sentidos, quizás el final no hubiera llegado si tan solo el no se hubiera ido, o quizás el también seria parte de este terrible final atroz,
No se espera un buen final de un inicio así, normalmente se esperaría que la pequeña niña fuera rescatada, pero no. La niña fue encerrada en una habitación oscura poco después de que su padre huyera de ellas, la madre la encerró entre su desconsuelo y desesperación, ahí, ahí ¿Porqué? porque no podía verla más, cada vez que la veía le recordaba con dolor lo que la obligaron hacer por dar a luz a aquella pequeña, la niña inconsciente de ello, solo se quedo en aquella habitación vacía, lo normal seria pensar que había hecho mal para que la madre a quien ella tanto amaba la encerrara ahí, pero al ser una niña creyó que aquella nueva vida que se le presentaba era normal, aunque... como no entenderla si creció amando el desprecio de su madre, los días pasaron, pasaron y pasaron, pero su madre casi no asomaba su rostro frente a ella, un día llego una noche oscura y fría, mientras la niña dormía entro su madre a aquella habitación, la niña al verla se percato que venia llena de sangre llorando gritando que amaba a alguien, al asomarse ella vio a una, no, dos, no, posiblemente tres, si tres sombra oscura tras su madre, sombras que al verla empezaron a lastimar y recriminar a su madre por aquella niña que había dejado ahí, quizás pasaron minutos, quizás solo segundos, pero cuando la niña volvió de alguno de sus felices fantasías se percato que todas las sombras habían desaparecido solo su madre se quedo ahí con ella, le sonrió y le dijo que solo se tenían la una a la otra, y que siempre seria así. La niña amaba aún más a su madre, amaba al mundo, pero lamentablemente no la dejaban verlo, así al poco tiempo apareció otra sombra junto a su madre, la niña aun vivía encerrada en aquella habitación prohibida de salir de ahí, pero la niña crecía y se dio cuenta que al pararse llegaba podía alcanzar a ver exterior mediante una abertura que tenia aquella habitación, las cosas que vio la maravillaron enamoro sus ojos y su alma con las hermosas cosas que vio fuera, después de todo vio cosas que ella nunca había visto, al mismo tiempo empezó a sentir y a pensar que quizá... No estaba bien vivir encerrada ahí, pero al mismo tiempo se dio cuenta que temía, temía el desobedecer a su madre, su madre y aquella sombra la asustaban, aunque la curiosidad de los niños es grande, así que lo paso a continuación solo podría decirse que fue consecuencia de la curiosidad humana.
Unos días después cuando la niña se percato que se encontraba solo, salió fuera de aquella habitación sin importarle si quiera que no tenia zapatos, descalza por primera vez piso un jardín hermoso que tenia un gran césped y flores de distintos colores, esa nueva costumbre se volvió en rutina cada vez que el silencio llenaba el lugar fuera de aquella habitación oscura, ella creyó que nadie se diera cuenta, aunque unos días después en una de sus tantas salidas y huidas momentáneas, la niña al quedar encantada con lo tan hermoso que vio fuera aquel día, sucumbió ante el tiempo y el espacio, olvidando que debía volver a aquella habitación antes del anochecer, antes de que aquella sombra volviera, tarde se percato que ya la noche había caído, y que aquella sombra ya la había visto fuera y que se acercaba a ella a pasos agigantados, cuando se percato la sombra ya la tenia sucumbida entre sus brazos, alejándola del jardín que ella tanto amaba...
No hay palabras para escribir lo que sucedió después, así que solo puedo decir que días después salió en las noticias que se encontró el cuerpo de una niña en la ruinas de un castillo...
Dicen que cuando las personas pasan cerca de aquel castillo se puede escuchar entre el viento la risa de una niña.
FIN.