Había una vez una casa antigua de al menos de unos 70 años de vida, aquella fue comprada por una familia de esposos pero que nunca lo habitaron, ya que antes de ello la esposa huyo con otro hombre, el esposo se volvió alcohólico y dejo aquella casa al cuidado de su vieja madre, no se sabe si alguien vivió en aquella casa antes que ella, la vieja madre vivió durante un par de años hasta los últimos días de su vida, su hijo llego a vivir ahí también después de ella, pero el alcohol le cobraron todos los años que el señor le había entregado en devoción, y murió.
El hijo mayor del señor, fue a vivir a la casa con su esposa y sus dos hijos, no tenían mucho dinero así que al pasar de los años, trataron de dar vida a aquella casa, trataron de revivir los sentimientos, aunque habían oscuros secretos y mentiras, que poco a poco salían a la luz, pero esa es la realidad, la realidad da miedo, pero es aquello que se tiene que aceptar, en cambio las cosas desconocidas son a veces más temerosas por el simple hecho de no conocerlas, la hija mayor empezó a enfermar, constantemente cada año cuando empezaba la lluvia, cuando aquella niña enfermaba los padres la llevaron a distintos doctores, ninguno daba razón a lo que ella tenía, así que recurrieron a las artes sagradas de nuestra ciudad, baños herbales, cura con animales, llamar personas que supuestamente ayudarían, la madre era algo escéptica con ello, pero el padre le pedía confiar, ya que temían por su hija, así que hicieron de todo, y la hija comenzó a recuperarse poco a poco, todo volvía a la normalidad, todo a su lugar.
La madre volvió a querer remodelar más aquella vieja casa que hicieron suya, contrato varios obreros y pidió arreglar esto y aquello; entre eso, les solicito a los obreros aumentar la altura de ciertas habitaciones, y para ello eran necesario romper el suelo y excavar más profundo.
Antes de esta familia la vieja anciana y su hijo solo vivían en los pisos superiores de la casa, jamás usaron los primeros pisos, no tengo idea del ¿por qué?, pero no los usaban.
Mientras los obreros escarbaban el suelo decidieron que era necesario colocar columnas por la antigüedad de la casa y para prevenir accidentes, así que la madre acepto, los obreros siguieron con su labor hasta que se toparon con algo extraño, extraños para ellos, para la madre, para el padre, para los hijos...
Uno de los obreros inexpresivo y sorprendido pregunto a la señora si anteriormente había enterrado algo o construido, a lo que ella pregunto ¿A qué se refería?, los obreros le dijeron que habían encontrado cemento a casi un metro del piso de tierra, ella comento que no estaba segura de porque habría cemento ahí, los obreros en su experiencia le dijeron que el cemento sonaba a que había algo dentro, como una habitación, pero que era imposible abrirlo con los picos y palas, por lo que decidieron contratar maquinaria para ello, pero debido a que la noche ya se encontraba cercana, los obreros decidieron continuar al día siguiente.
La madre le conto al esposo y a sus hijos mayores.
El esposo que era alguien realista desde cierta perspectiva imagino cosas horribles que podría haber bajo el suelo que sus pies pisaban a diario, la hija mayor también pensó en muchas cosas, y en ninguna de ellas su familia terminaría bien, por no agregar que ella tenía tendencia a leer y averiguar sobre cosas sobrenaturales.
Aquella noche todos se fueron a dormir como normalmente lo hacían, después de todo por la mañana sabrían que había debajo de lo que habían encontrado.
La hija mayor despertó tarde aquella mañana, todo parecía normal, los obreros en vez de seguir escarbando, habían tapado el agujero que habían hecho una noche atrás, ella pregunto a su madre que había sucedido, y su madre le dijo que ya no escarbarían más, y que no se preocupara.
Como toda hija obediente lo hizo, los obreros continuaron, pero no volvieron a escarbar, así paso dos días, mientras ella se preparaba su cena vio hacia el lugar donde habían desenterrado pero que ahorra estaba cubierto, volvió a ver como su pequeña cuchara iba moviéndose mientras endulzaba su café, en ese momento ella sintió algo raro y volvió a ver a aquel lugar y vio un pozo, lo vio tan claramente que sintió como su piel se escarapelaba y sintió su corazón latir imparablemente, ella creyó ver visto mal, después de todo hace unos segundos no había nada, así que volvió sus ojos a su taza de café y poco a poco giro para desmentirse o al menos ella creía que eso haría, pero... No.
Ahí estaba el pozo, mostrándose a sus ojos, ella asustando toma a su compañía y sin decir nada solo salió de ahí, temía que si gritaba algo saldría de aquel lugar, como si algo se llevara su voz y su vista, solo se desvaneció después de salir de aquella casa, al verla tumbada en el suelo oye a su madre mientras corría por ella y gritaba su nombre, cuando despertó ella le conto a su madre lo que había visto, pero no le creyó, mientras le daba un beso en la frente le dijo que no podía decirle a nadie de ello y que solo pensara que era un mal recuerdo.
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